La Secundaria en México ¿Educación Conservadora?

Dentro de la Escuela Pública, una de las instituciones más conservadoras y menos avanzadas del sistema educativo, dado que no ha evolucionado de manera sustancial, es la Escuela Secundaria. La estructura organizacional, los métodos de enseñanza, los usos y costumbres, los programas de capacitación y actualización para docentes y directivos, las prácticas pedagógicas y administrativas, así como las instalaciones y equipos, no han cambiado desde hace más de 70 años.

Sin temor a exagerar, quizá el único ingrediente distinto, que sí ha marcado un antes y un después, en cuanto a equipamiento de las Escuelas Secundarias, es la incorporación de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC), a lo largo de los últimos 15 años.

¿Cuál es la eficiencia terminal de la Escuela Secundaria? Según una nota del periódico Reforma (6 octubre 2016), con información de EFE y El País, el 50 por ciento de los alumnos del “ciclo superior” de Educación Secundaria (pública) no concluyen ese nivel de enseñanza en México, (de acuerdo con datos difundidos por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE).

Una síntesis sobre esta información fue redactada recientemente de la siguiente forma por la asociación “Mexicanos Primero”:

“México es el último lugar del rubro entre los 34 países del organismo (OCDE), que este año centró su reporte en la inserción laboral de los jóvenes… El 22.1 por ciento de los mexicanos de entre 15 y 29 años no estudia ni trabaja (los llamados “Ninis”). La cifra mejoró respecto a 2005, cuando superaba el 24 por ciento, pero sigue muy por encima del 15 por ciento del promedio de la OCDE. En este rubro, México sólo es superado por España (22.7), Grecia (24.7), Italia (26.9) y Turquía (29.8).

“Además, el país está en el quinto lugar en cantidad de “Ninis”; la mayoría, mujeres… (4 veces más que los hombres).

“México es el país de la OCDE con mayor desigualdad: el 10 por ciento de la población más rica tiene 20.9 veces más ingresos que el 10 por ciento más pobre”. (ver el sitio: www.mexicanosprimero.org)

Esa es la crudeza de las cifras.

Sobre el tema de la Educación Secundaria (pública) en México (como antecedente clave de la Educación Media Superior), conviene revisar la magnitud del descalabro a partir de estos datos y, junto con ello, evaluar la dimensión del problema educativo y social que esto representa.

Si es correcta la información, en el sentido de que el 50 por ciento de los alumnos de tercer grado de estudios de Secundaria (o primeros años del Bachillerato), no concluye ese nivel, estamos frente a una cifra que habla de una situación sumamente grave, pues da cuenta de la proporción de los alumnos desertores. ¿A qué se dedican todos esos jóvenes que no se encuentran matriculados en la escuela pública y que no están en condiciones de emplearse?

Según datos del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), en su Informe 2014: “El Derecho a una Educación de calidad”, el porcentaje de alumnos de Educación Secundaria que concluyen esos estudios durante los 3 años en que transcurre una generación, es de 80 por ciento. Esto incluye, dicho de otra manera, al total relativo de alumnos no “expulsados” por la escuela secundaria, durante cada generación, desde que inician sus estudios en ese nivel. Por lo anterior, los datos más alegres indican, a nivel nacional, que 20 de cada 100 alumnos que ingresan a la Secundaria, no la concluyen. Cabe mencionar que las cifras varían en cada entidad federativa y en cada modalidad del subsistema, es decir: Secundaria General, Secundaria Técnica o Telesecundaria (existen pocas secundarias para trabajadores o por especialidades).

La consejera presidenta del INEE, Sylvia Schmelkes, durante una comparecencia ante senadores, en 2014, expuso que: “En el tema de la deserción escolar, ésta afecta al 20 por ciento de una generación de Educación Secundaria (13 a 15 años de edad) y al 40 por ciento de media superior (16 a 18 años de edad, aproximadamente). “Uno de cada tres niños (o jóvenes) de 15 años se encuentra fuera de la escuela y una quinta parte de los jóvenes de entre 18 y 24 años no termina la Secundaria (o Prepa)”.

¿A cuántos estudiantes asciende la deserción en números reales? De acuerdo con los datos disponibles (ciclo escolar 2013-2014), alrededor de 400 mil jóvenes entre los 14 y los 18 años no se matriculan anualmente en ninguno de los subsistemas educativos antes mencionados y no cuentan con un empleo fijo, ya sea formal o informal. (http://www.snie.sep.gob.mx). Lo cual equivale a llenar casi cuatro veces, cada año, el Estadio Azteca de jóvenes sin escuela y sin empleo.

¿Qué tipo de sostenimiento tienen las escuelas secundarias en México? De acuerdo con un reporte publicado por la Dra. Margarita Zorrilla (“La Educación Secundaria en México: al filo de su reforma”, Revista Electrónica Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación, 2004), la participación de los particulares en la oferta de educación secundaria es del 7.9 (siete punto nueve) por ciento.

¿Cómo se podría nombrar de otra manera a este “Desastre Educativo”? ¿Cuál será el destino de esos jóvenes que han sido “expulsados” debido a la dinámica interna generada por esta “conservadora” institución pública, (92 por ciento de la oferta educativa es sostenida por el Estado mexicano), que imparte Educación Secundaria? ¿De qué manera participa el contexto sociocultural y económico donde se encuentran inmersos estos jóvenes, frente a esta adversa y desoladora situación?

Más allá de los elementos inconsistentes, desde el punto de vista de la planificación, que presenta la Reforma Educativa de la actual administración federal de Peña Nieto (2012-2018), y sobre los cuales hemos escrito en este mismo espacio, considero que una tarea prioritaria e impostergable, será emprender el rescate y la profunda modernización de la Educación Secundaria y Media Superior en México.

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