Entre el poco personal que queda en el olvidado San Pedro Museo del Arte existe zozobra ante la versión extraoficial que corre desde hace algunas semanas, la cual apunta a que este inmueble de origen virreinal y que ha sido uno de los edificios más importantes en la historia de Puebla desde hace cinco siglos, podría formar parte de los bienes que están siendo rematados por el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas.

Dicha versión no solamente se reduce a la posibilidad de que el museo sea vendido, sino incluso ya se habla de un posible comprador: el magnate mexicano Carlos Slim Helú, quien es uno de los cinco hombres más ricos del mundo y le gusta rescatar inmuebles históricos, que en ocasiones los acaba convirtiendo en una ordinaria y frívola tienda departamental.

En los últimos meses el gobernador se puso a hacer una especia de “venta de garage” de varios predios y edificios del patrimonio del Poder Ejecutivo, sin importar que algunos son inmuebles históricos o que tenían un fin cultural. Dicha liquidación se ha dado en medio de la opacidad, ya que se ignoraba bajo qué condiciones se rematan los bienes y son adquiridos por los compradores. Tal situación es posible porque el Congreso local no ha puesto la más mínima objeción a dicho proceso de enajenación.

Hasta ahora el edificio de San Pedro Museo del Arte –ubicado en la 4 Norte 203– no ha sido enlistado en los edificios que se están rematando. No se debe descartar que la versión de su venta solamente sea un falso rumor, producto del miedo que produce la actitud autoritaria del gobierno de eliminar el patrimonio público.

Lo que si es algo confirmado es la intención de Carlos Slim de hacer algo en ese inmueble, ya que hace varias semanas el empresario visitó el edificio del que fue el primer hospital de Puebla.

Carlos Slim se hizo acompañar por miembros de primer nivel del que será el próximo gobierno del estado.

Se venda o no se venda, San Pedro Museo del Arte pasa por su peor momento producto del autoritarismo de Rafael Moreno Valle, ya que el recinto tiene menos de la mitad del personal con el que inicio el sexenio y son escasas las exposiciones y actividades artísticas. Está casi en el olvido.

Resulta incomprensible que siendo un edificio con grandes espacios, con una historia de mucha riqueza cultural y estar en buenas condiciones físicas, dicho recinto se utiliza únicamente para albergar oficinas de la burocracia del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, así como una librería de la red Educal.

Tal situación es parte de la política rapaz del gobierno del estado que se olvidó de los museos viejos, de mayor historia, tradición y riqueza cultural para dar paso a ocho nuevos museos. Atrás de esa actitud se protegieron jugosos negocios para habilitar los espacios inaugurados durante el presente sexenio.

La apertura de nuevos museos en La Constancia y en el Paseo Bravo, así como en las zonas de Angelópolis, Los Fuertes y Cholula, no es reflejo de un interés en la cultura, sino solamente de hacer negocios. De otorgar grandes contratos a empresas ligadas al poder político, tal como se observó con el Museo Internacional del Barroco, cuya derrama de 7 mil millones de pesos tiene como beneficiarios a compañías ligadas a los intereses económicos de los magnates del Grupo Atlacomulco, del estado de México.

Si hubiera un interés en la cultura no se tendría en el abandono a San Pedro Museo del Arte –también conocido como Museo Poblano de Arte Virreinal–, luego de que apenas hace un par de sexenios se hizo una fuerte inversión para rescatar el espacio y darle un uso cultural, después de que antes era empleado como oficinas públicas y bodegas para archivos.

En dicho edificio se instaló el primer hospital de toda la historia de Puebla, entre los años 1540 y 1544, por órdenes del obispo fray Julián Garcés. Posteriormente en el año 1641 hubo un proceso para consolidarlo como nosocomio por indicaciones de Juan de Palafox y Mendoza.

Hacia principios del siglo XIX se le consideró como un hospital modelo por incorporar medidas sanitarias en la atención de enfermos, algo que no sucedía con los nosocomios de la época. En 1867 jugó un papel relevante en atender a los soldados mexicanos que lucharon contra la intervención francesa.

En los años 40, del siglo XX, se la nombró Palacio de Deportes, razón por la cual se le empezó a conocer como la Cancha de San Pedro. Luego pasó a ser una escuela de artes, principalmente de artes escénicas. A finales de la pasada centuria se destinó el recinto a albergar oficinas de la burocracia estatal, las cuales estaban hacinadas.

Fue el gobernador Melquiades Morales Flores quien rescató el edificio como espacio cultural, siendo Rafael Moreno Valle Rosas el secretario de Finanzas.

Ahí en ese museo se dio el primer encuentro entre un presidente de la República emanado de la oposición al Partido Revolucionario Institucional y la clase política priista de Puebla. Vicente Fox en el año 2001 estuvo en el inmueble de la ex Cancha de San Pedro para encontrarse con miembros del tricolor que no acababan de dar crédito que habían perdido meses atrás el control de Los Pinos.

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